CAMI TORRE NOTARI, la niña que no dibujaba suelos pero sabía cómo volar.


Cami es el personaje de sus propias historietas. Tiene un optimismo que se transmite no sólo en sus respuestas a la hora de contarme sobre su trabajo, sino también en sus dibujos que forman parte de historias que retratan lo simple y lo cotidiano, de una manera única y muy particular. Su ojo detallista y sus manos talentosas logran un mix muy inspirador. Gracias a su increíble productividad podemos encontrar su trabajo en infinidad de fanzines, antologías y libros.


Cuando entrevisté a Gabi Coco, y le pedí que me recomendara el trabajo de algun artistx que le gustara me nombró a Cami. Me dijo: “Me parece que es una persona que está super dedicada a la historieta y sabe un montón sobre ese tema. Me gusta justamente la estética que trabaja, porque tiene algo medio de cómic tradicional under gringo y al mismo tiempo algo muy de ella”.


Hoy tuve la oportunidad de charlar con Cami, así que acá va:


¿Me contás alguna anécdota temprana que tengas con respecto al dibujo?


Cuando estaba en primer y segundo grado de la escuela primaria tenía una seño que según cuenta mi mamá (yo no me acuerdo exactamente) estaba medio obsesionada conmigo, como que me tenía de punto. Yo la recuerdo a la seño como un poco pesada nomás, no recuerdo nada malo. Pero es muy gracioso que la seño me ponía en todos los dibujos, en vez de “¡muy bien!” o cosas así, que suelen ponerles en los dibujos a los nenes y nenas de primer y segundo grado, ella me ponía “¿vuelan?” porque yo no les hacía piso a los personajes que dibujaba, quedaban como en el aire para la seño si no tenían el piso dibujado. Ella quería que yo les dibuje el suelo y yo no se lo hacía, no sé por qué. Pero en todos los dibujos me ponía “¿Vuelan?” y a mi mamá no le gustaba nada que me hiciera esa corrección en los dibujos. Estaba re caliente. Se tuvo que reunir un par de veces con la seño para explicarle que si yo no quería dibujar el suelo de los dibujos estaba bien también. Y toda la vida la seño me ponía “¿Vuelan?” y me da como mucha gracia, y es algo que no me lo puedo olvidar. Siempre recordaré, cuando vea un personaje sin suelo, a la seño de primero y segundo grado diciendo “¿VUELAN?”.


Creo que te define muy bien lo de “historietista autobiográfica”. Tenés una facilidad impresionante para narrar el cotidiano y un ojo para el detalle y las cosas simples, esas que damos por sentado, las que pasamos por alto. ¿Qué es lo que te atrae a la hora de narrar sobre el día a día?


Una de las cosas que más me gusta de hacer historietas autobiográficas o inspiradas en las cosas que me pasan es la inmediatez que tiene eso. Encuentro cierta, no sé si está bien decirlo, facilidad, quizás. Cuando tengo ganas de dibujar, sobre todo con esta tira que estoy haciendo ahora del diario de la cuarentena, me siento en el escritorio quizás sin ideas, o con algunas mini-ideas anotadas en unas libretas que tengo y me pongo a dibujar directamente. Es como inmediato, directo. Como está inspirado en las cosas que me pasan, son cosas que conozco bastante, que dibujé muchas veces también. Como el personaje que me representa, lo dibujé ya un montón de veces, los gatitos …Entonces voy y dibujo de una. Otras veces, cuando hago otro tipo de historietas, pienso bien la historia, la trama, el argumento. Me siento, escribo un guion, pienso los bocetitos de cada página y después recién me pongo a dibujar. Es un proceso un poco más largo. Con las historietas autobiográficas siento que salen más de una, eso es algo que me divierte, lo tomo como una diversión.


Una de las cosas que más me gusta también es pasar los dibujos a tinta y verlos terminados. Al hacer estas tiras que me salen rápido, también voy avanzando rápido. Por ahí me siento un día y en un rato ya la tengo terminada y eso me encanta. Es como ver el proceso de forma acelerada. En cambio, con otras historietas por ahí voy de a poquito, me tomo una semana, pienso un poco más…esa diferencia encuentro.


Me pasa un poco lo mismo. También me parece que lo que está bueno del diario, de narrar el cotidiano, es que no tenés una fecha límite, o no sabés cuánto te falta para terminar. Es como que podés seguir de forma indeterminada, eso te da una libertad…una especie de “alivio” de saber que eso va a estar ahí, es como un refugio.


Si, pienso eso. Está bueno romper un poco con los procesos tradicionales a veces. Yo soy bastante estructurada y tengo algunos mecanismos re establecidos pero con las historietas autobiográficas es todo un poco más libre, en muchos sentidos y eso está buenísimo. Es diferente el proceso y también el resultado. Creo que cuando está todo un poco más planeado, más organizado y mejor desarrollados los bocetos, quizás el resultado tiene una calidad que, en mi propio trabajo ¿no?, me gusta más, pienso que es una calidad más copada, más piola; pero también disfruto mucho de los procesos improvisados, eso de ir viendo sobre la marcha a ver qué sale, qué se me ocurre. De alguna manera me voy sorprendiendo con las cosas que salen, porque cuando todo está planeado está re controlado el resultado. Al mandarse de una a dibujar salen cosas nuevas que después quedan y están buenísimas para seguir haciendo. Son sorpresas muy lindas.


A la hora de narrar lo autobiográfico, o como vos decís “hechos inspirados en lo que te pasa” hay una gran edición. Cosas en las que hacés más foco que en otras. En tu caso, ¿Cuáles son esos hechos o cosas que te llaman más la atención para narrar? ¿Esa elección se basa en una cuestión narrativa o en el dibujo? Por ejemplo, tenés muchas ganas de dibujar gatos, entonces tu foco está puesto en eso. O le hacés más caso a la cuestión narrativa, te dan ganas de hablar sobre algo y luego lo dibujás. Por otro lado, ¿hay hechos o cosas que no contarías nunca? ¿Tenés algún tema tabú?


Sí, hay muchas cosas que no cuento. En el caso del Diario de la cuarentena no funciona como un diario personal o como si fuera un diario íntimo. Para mí es más como un ejercicio de historieta inspirado en las cosas que me pasan. Muchas de las cosas que dibujo a veces pongo como si me pasaran a mí y capaz que ni siquiera pasaron. La mayoría sí son ciertas, no es que es todo inventado pero sí hay cositas que yo exagero o elijo mostrar desde otro aspecto para que sea más gracioso o más divertido y ahí voy eligiendo los temas. Hay cosas que no me gusta contar de mi vida y que directamente ni las muestro, ni las dibujo, ni nada. En Diario de cuarentena, ¿no?.


Otras veces que hice historieta autobiográfica, por ejemplo, estuvieron orientadas a un tema particular. “El ángel negro” que está editado con Maten al mensajero, está basado en la historia de mi gato, el gato que tenía cuando vivía con mis viejos. Y en ese caso gira todo alrededor de él. Entonces ahí está definido ya el tema. Pero este que es más del día a día y de las cosas que me pasan a mí en concreto, sí voy eligiendo. Incluso hay semanas en que las cosas que me pasaron no me gustan, no me hacen sentir bien o me traer recuerdos pedorros o cosas que ya quiero olvidar y seguir adelante, entonces digo “no, esta semana no voy a dibujar nada, no voy a hacer eso”. En ese sentido, para mí, la autobiografía funciona como guardar recuerdos, o guardar fotos de momentos. Ahora que lo pienso me gusta mucho ver fotos que voy sacando, de recuerdos, de juntadas con amigas, o de comidas, que una va como guardando. Y los comics autobiográficos funcionan de esa forma para mí. Cada tanto vuelvo y recuerdo, y me río, me traen sensaciones lindas.




Claro, tu foco está puesto en varios temas, pero tu tono es optimista, me parece. Te gusta contar y recordar cosas que están buenas. Y creo que eso es algo que se puede percibir en tus historietas.


Con respecto a “El ángel negro”, a pesar de que el punto de atención parece ser el gato Petunio, nos haces entrar de soslayo en la vida de una familia (la tuya). Me hizo pensar que quizás narrar sobre esa primera mascota haya sido una excusa para contar esa etapa particular en tu vida. ¿Fue intencional o un acto inconsciente?


Esa historia, la del ángel negro, se me ocurrió varios años antes de dibujarla finalmente. Creo que en ese momento venía leyendo lo que había en el blog “Historietas reales”, que eran todas historietas autobiográficas de diferentes autores que iban subiendo una vez por semana. A cada unx le tocaba un día e iban subiendo sus historias. Ahí leía los trabajos de Ángel Mosquito, de Caro Chinaski, ella estaba haciendo “Indecentemente cursi”, Clarita Lagos que estaba haciendo “Clarísimos días”. También estaba Powerpaola en un momento publicando sus historietas. De alguna forma ver todas esas historias autobiográficas me dieron ganas de hacer a mí también, me contagió, me inspiró. Ahí fue cuando empecé a pensar qué historia quería contar y cómo contarla. Y se me ocurrió lo del gato. Pensé “quizás hacer una historia sobre mi vida es un poco pretencioso”. No encontraba un hecho particular que sea la parte importante, o dónde mostrar algo que resalte en la historia utilizando mi propia vida como referencia. Ahí se me ocurrió lo de poner a Petunio como personaje principal, un poco por las ganas de dibujar gatitos pero también por la historia que tiene Petunio con el momento de la castración que, bueno, eso se cuenta ahí en el libro, pero que si lo castraron, si no lo castraron, si lo hicieron bien o mal, que el veterinario era un bobo…bueno todas esas cosas fueron las que me dieron la idea de que no sea sobre mi vida, que sea la biografía de Petunio. Ahí fue cuando elegí ponerlo a él de protagonista, pero siempre desde mi propio punto de vista.



¿Cómo fue el proceso hasta llegar a publicar tus historietas en formato libro? ¿Cómo era antes? ¿Te auto publicabas? ¿Subías tu material a algún tipo de blog u otra plataforma?


Sí, siempre publiqué mis historietas y dibujos en Internet y fanzines. En Internet tuve Fotolog, Blog también. Cuando estudiaba dibujo e historieta en el taller de Cristian Mallea y Ángel Mosquito con los chicos y chicas que estudiábamos ahí nos armamos un blog que se llamaba “Mamá soy famoso” e íbamos publicando una vez por día cada semana entre todos. Ahí estaban el Oso, Martín Lietti, OttO, Laura Dattoli, Martín Méndez, Juan Caminador, Franco Viglino y algunos más. Aparte tenía un blog personal que era “Blogui comics” y ahí iba subiendo todas las historietas que hacía. Bueno después eso medio que pasó de moda y empecé a subir las historietas al Facebook. También tenía una página en DeviantArt donde publicaba todos mis dibujos y cómics. Eso estaba bueno porque había intercambio con otrxs artistas. Ese era muy lindo, la verdad. Y ahora en Instagram. En Facebook sigo publicando. Hasta que muera Facebook ahí estaré.


Fanzines todo el tiempo. Fanzines grupales. Empezamos a hacer uno con los mismos chicos del taller. Hicimos en aquella época un fanzine que se llamaba “Blister” y otro “Demasiada cafeína” fueron los primeros fanzines grupales que hicimos. Mientras tanto yo empecé a sacar fanzines por mi cuenta. Durante muchos años con una amiga, Pilar Corrales, hicimos un fanzine que se llama “Pulp el grillo” que es un fanzine de historietas, dibujos, cuentos, poesías. Un popurrí de todo tipo de expresión publicable. Ese fue uno de los fanzines más lindos que hice. Aparte, en un momento, cada vez que salía uno nuevo, empezamos a hacer fiestas. Le decíamos “La matineé de Pulp el grillo” y en ese evento vendíamos el fanzine y armábamos cosas para divertirnos. Había cartulinas en las paredes para dibujar, para armar collages, había baile y juegos, cosas divertidas y flasheras. Estaba muy bueno.


Hace poco estuve juntando todos los fanzines que saqué hasta el momento y encontré treinta en total. Ahora saqué uno más después de haber hecho la cuenta así que debe haber treinta y uno. Eso es por mi cuenta. Después participé en fanzines y revistas editados por amigues. En los últimos años también participé en algunas antologías que se editaron como libros. Por ejemplo la de “Morir a los 27”, una antología editada por Loco Rabia, con historias de músicos y músicas que murieron a los veintisiete años. También participé en la antología “Distinta”, en “Informe”. Después en algún momento salió la oportunidad de editar “El ángel negro” con Maten al mensajero e hicimos el año pasado “Gira de pizzerías”. Antes de esos dos libros tengo “El tiburón diablo” que salió editado con la editorial independiente Burlesque.



¿Lograste algún tipo de canje de pizza con “Gira de pizzerías”? XD Bueno, fuera del chiste…lo que me gustó de Gira de pizzerías es que funciona como un mix entre autobiografía y crónica.


Sí, tal cual. Con respecto al canje, nunca hice ningún tipo de canje por dibujar las pizzerías. No sé cómo se hace eso realmente. Si hay que pedirlo o cómo. Si existe un procedimiento…Me da un poco de fiaca, pero también un poco de vergüenza. Qué les importa a estos tipos que yo dibuje su negocio. No es que vaya a tener mucha repercusión. Aparte las pizzerías, creo que hay muy pocas que en el último tiempo están activando por ejemplo sus redes sociales. Hay algunas que no, que ni ahí.


Un par de veces que fui a comer con algunxs amigues, a mí me da un poco de vergüenza contar sobre el libro y las historietas al mozo, a la cajera, no sé. Algunxs amigues me incentivaron a mostrar el libro, compartir un poco y me parece que está bueno, que sepan que existe. Una vez un mozo en El Mazacote le sacó una foto al libro, ponele. Pero después mucho más no…La gente de Pizzería José cada tanto me compartieron algún posteo de Instagram o algo así, y esa fue toda la repercusión por parte de las pizzerías.


No hay mejor mánager que un amigue.



¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?


Ahora estoy trabajando en el Diario de cuarentena, más o menos cuando me pinta. Cuando necesito bajar un poco toda esta locura del encierro voy sumando alguna que otra página. También este año estuve haciendo bastantes laburos a pedido de ilustración, que es algo que me encantó que pase y que me encanta hacer y disfruto mucho. Y Estuve dibujando una historieta, que me gustaría que sea una historieta larga inspirada en algunas historias que me contaron algunas personas, mi hermana por ejemplo, mi abuela. Y quiero mezclar un poco todas estas anécdotas, estas historias que tienen cosas particulares que me llaman la atención y crear algo con eso. Así que estoy puliendo un poco esa idea y dibujando algunas primeras páginas.


También estoy dando talleres de historieta y dibujo. Tengo ahora dos grupos que arrancaron en marzo-abril. Uno de chiques y otro de adultes y adolescentes. Y nada, es muy lindo. Siempre doy clases, cada tanto en algún festival, en algún evento. Pero este año armé estos grupos que son regulares, que duran todo el año y se armaron cosas re lindas. Me gustó mucho, ya que eran a distancia, preparar el contenido, las imágenes, los ejemplos para analizar de una forma más potente y linda. Estuvo bueno eso. Están saliendo cosas re buenas, es algo que disfruto a full.



Si tuvieses que recomendar el trabajo de algún/a artista ¿Quién sería? ¿Por qué?



Me gustaría recomendar el trabajo de Julia Barata que es una artista tremenda. Tiene una cosa en los dibujos que me atrae mucho. Una soltura, algunas deformidades, unos manejos del color cuando hace cosas en acuarela, unas líneas que me re atraen. Pienso que me gusta mucho también porque a veces, quizás, mis dibujos o mis historietas están muy estructuradas o no sé. Siento como cierta rigidez. Y al ver dibujos con esta soltura, esta frescura me encanta y los miro con mucha atención, queriendo absorber un poco de esa magia para transmitírsela a mis manos.

 

Podés encontrar el trabajo de Cami en su Instagram

Encontrá "El ángel negro" y "Gira de pizzerías" en la tienda online de Maten al mensajero.

¡En este link están todos los fanzines que editó!

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